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jueves, 7 de junio de 2018
LA FUERZA DEL AMOR
LA FUERZA DEL AMOR
Cuando el esplendor de la juventud continúa en ti...
Cuando tratas de ser tronco en vez de flor...
Cuando tu oscuridad no llega aún
y todo es inútil por para apagar tus años...
Cuando la Vida te preña de vida
y tus luciérnagas pululan
en tus veranos perpetuos...
Cuando tratas de que la noche te narcotice,
pero tu alcoba se llena de visillos al aire,
del aroma del jazmín y los dompedros...
Cuando tu boca necesita ser besada
en un inmenso beso, sin preámbulo alguno,
por la boca de quien amas...
Cuando lo inexistente
está lleno de páginas escritas
quedando aún muchas en blanco...
Cuando notas que revientas de gozo
y tus lágrimas manan de tus ojos como un torrente...
Cuando lloras su ausencia
y la impaciencia, como escarpias,
brotan de los dedos de tus manos...
Cuando sientes y sabes con certeza
que tu nombre está siempre en sus labios
y que eres la razón de su sonrisa...
es que el amor te ha favorecido
con el muro inquebrantable de su fuerza.
Fuengirola, 7 de abril de 2016
A MI LADO
A MI LADO
Te tengo aquí a mi lado.
La noche se ha metido
en nuestro cuarto
a través de la rendija de la persiana.
Oh, cómo huele la noche.
Unos hombres riegan la calle.
El motor del camión cisterna
ruge cerca de aquí.
En unas horas
la gente se despegará
de sus sábanas calientes
y será entonces
cuando mi sueño se habrá establecido.
Pero mientras tanto,
te tengo aquí a mi lado
disfrutando de tu paz, de tu descanso.
El camión se acerca
y cerré la ventana.
No quiero que nadie perturbe tu sueño.
Y ahora será yo
quien entre en tu soñar.
Juntos volaremos por Oriente
en una alfombra teñida de añil
y acabaremos en un alminar dorado
cerca de la luna y los luceros
oteando la ciudad
y disfrutando del aroma
del jazmín imperial,
de la fragancia de las especias
hasta que la mañana baje el telón
y disipe todo ese encanto
tan débil como el rocío.
Ya me llama, la oigo.
Mi almohada me dice
que ya está lista
para narcotizarme con su blandura.
Y te sigo teniendo aquí a mi lado
mientras perfumo nuestra alcoba
con tu amor y el mío.
Málaga, 4 de mayo de 2015.
Te tengo aquí a mi lado.
La noche se ha metido
en nuestro cuarto
a través de la rendija de la persiana.
Oh, cómo huele la noche.
Unos hombres riegan la calle.
El motor del camión cisterna
ruge cerca de aquí.
En unas horas
la gente se despegará
de sus sábanas calientes
y será entonces
cuando mi sueño se habrá establecido.
Pero mientras tanto,
te tengo aquí a mi lado
disfrutando de tu paz, de tu descanso.
El camión se acerca
y cerré la ventana.
No quiero que nadie perturbe tu sueño.
Y ahora será yo
quien entre en tu soñar.
Juntos volaremos por Oriente
en una alfombra teñida de añil
y acabaremos en un alminar dorado
cerca de la luna y los luceros
oteando la ciudad
y disfrutando del aroma
del jazmín imperial,
de la fragancia de las especias
hasta que la mañana baje el telón
y disipe todo ese encanto
tan débil como el rocío.
Ya me llama, la oigo.
Mi almohada me dice
que ya está lista
para narcotizarme con su blandura.
Y te sigo teniendo aquí a mi lado
mientras perfumo nuestra alcoba
con tu amor y el mío.
Málaga, 4 de mayo de 2015.
domingo, 26 de febrero de 2017
SI NO ESTUVIERAS TÚ
SI ESTUVIERAS TÚ...
Si no tuviera tu mirada
estaría aún esperándola
porque es imposible mirar otros ojos.
Si no escuchara tu voz
tendría la música,
pero ni la mejor sinfonía
podría igualarse a tus palabras.
Si no estuvieras tú
mis ojos continuarían escudriñándolo todo,
pero te tendría que inventar
para tenerte a toda costa.
Si tu risa no chocara con mi piel
y no sintiera el regocijo que me da
¿de qué servirían mis payasadas?
El amor no da la felicidad,
pero sí la dicha extrema.
Por eso se puede ser feliz sin amor,
pero con el tuyo se es dichoso.
Si no estuvieras tú
ignoraría el tamaño del amor,
por eso sé que es imposible medirlo.
Si yo no te tuviera
continuaría teniendo mil cosas por las que vivir,
pero no vivir para ti
causaría extrañeza en mi alma.
Si no estuvieras tú
-marcapasos de mi corazón-
se apagarían mis latidos
como las farolas al amanecer,
que esperan brillar de nuevo
en las penumbras de la noche.
Para ti, con tu amor y el mío, en este séptimo año juntos.
29 de marzo de 2015.
Si no tuviera tu mirada
estaría aún esperándola
porque es imposible mirar otros ojos.
Si no escuchara tu voz
tendría la música,
pero ni la mejor sinfonía
podría igualarse a tus palabras.
Si no estuvieras tú
mis ojos continuarían escudriñándolo todo,
pero te tendría que inventar
para tenerte a toda costa.
Si tu risa no chocara con mi piel
y no sintiera el regocijo que me da
¿de qué servirían mis payasadas?
El amor no da la felicidad,
pero sí la dicha extrema.
Por eso se puede ser feliz sin amor,
pero con el tuyo se es dichoso.
Si no estuvieras tú
ignoraría el tamaño del amor,
por eso sé que es imposible medirlo.
Si yo no te tuviera
continuaría teniendo mil cosas por las que vivir,
pero no vivir para ti
causaría extrañeza en mi alma.
Si no estuvieras tú
-marcapasos de mi corazón-
se apagarían mis latidos
como las farolas al amanecer,
que esperan brillar de nuevo
en las penumbras de la noche.
Para ti, con tu amor y el mío, en este séptimo año juntos.
29 de marzo de 2015.
...ES QUE TE AMO
..ES QUE TE AMO
Ver algo sin ti
sería mirar a una sima tenebrosa
sin percatarme de su dimensión.
No tenerte
secaría mi alma y mis ojos de lágrimas
porque estaría muerto.
Caminar sin tenerte a mi lado
dejaría las aceras sin nuestras sombras.
Tocar una piel sin ser la tuya
sería como darme arañazos a mí mismo.
Estar en casa sin ti
sería como estar en un yermo desolado
donde mi ánimo dejaría de arder.
Y besar sin tener tus labios
dejaría mi boca con una mueca absurda,
temblorosa y perdida en lo inexplicable.
Tú yo somos uno
igual que el cielo y el mar
hace uno al horizonte,
formado de las dos sustancias.
Tu sonrisa
se ha convertido en una necesidad
y lo único que comprendo de todo esto,
lo único que siento,
lo único que late en mi ser completo
es que te amo.
Fuengirola, 6 de enero de 2016.
Ver algo sin ti
sería mirar a una sima tenebrosa
sin percatarme de su dimensión.
No tenerte
secaría mi alma y mis ojos de lágrimas
porque estaría muerto.
Caminar sin tenerte a mi lado
dejaría las aceras sin nuestras sombras.
Tocar una piel sin ser la tuya
sería como darme arañazos a mí mismo.
Estar en casa sin ti
sería como estar en un yermo desolado
donde mi ánimo dejaría de arder.
Y besar sin tener tus labios
dejaría mi boca con una mueca absurda,
temblorosa y perdida en lo inexplicable.
Tú yo somos uno
igual que el cielo y el mar
hace uno al horizonte,
formado de las dos sustancias.
Tu sonrisa
se ha convertido en una necesidad
y lo único que comprendo de todo esto,
lo único que siento,
lo único que late en mi ser completo
es que te amo.
Fuengirola, 6 de enero de 2016.
EL PUENTE DE MI ESPERA
EL PUENTE DE MI ESPERA
Yo iba desnudo por la acera
contemplando las farolas apagadas.
En nuestro puente te esperé sonámbulo
para mostrarme frente a ti sin nada,
sólo con mi amor y las candelas
que ardían en mí, por ti atizadas.
Cuando llegaste, me encontraste
con tu luz en mi mirada
y yo enmudecí de gozo
cuando tu manos exploraron mi garganta,
deseando que mi voz te bienquisiera
con todo el verbo amar en mis palabras.
Oh, cariño de mis cariños,
cómo quise que tus labios me besaran,
que dejaras sin más besos mi boca
allí solos tú y yo con nuestras almas.
Tú cubriste con tu abrigo mi vergüenza
y volvimos muy despacio hacia mi casa.
Retraté cada pisada que anduvimos
para luego volver solo a caminarlas.
Desde entonces, fue ambulante tu presencia
llenando con tu amor cada ventana,
para luego continuar con mis tinieblas
arañando con tu adiós toda mi calma.
Las farolas se alargaban en la acera
a medida que mi voz te sollozaba.
Cuánto llanto dibujabas en tu rostro,
en tu voz y en tus trémulas palabras.
Y la casa se quedaba tan vacía,
tan vacía y tan oscura se quedaba,
que soñaba con el puente de mi espera
deseando oír la voz de tus pisadas.
Ya se fueron para siempre tus adioses.
Te impregnaste en cada muro de la casa.
Ya los años esculpieron nuestra historia
cinceladas beso a beso y sin palabras.
Para siempre latirán nuestras canciones,
Hasta el día en que no exista ni una lágrima.
Para siempre seguiremos lado a lado.
Hasta el día en que no sea la Vía Láctea.
Fuengirola, 25 de febrero de 2017.
Yo iba desnudo por la acera
contemplando las farolas apagadas.
En nuestro puente te esperé sonámbulo
para mostrarme frente a ti sin nada,
sólo con mi amor y las candelas
que ardían en mí, por ti atizadas.
Cuando llegaste, me encontraste
con tu luz en mi mirada
y yo enmudecí de gozo
cuando tu manos exploraron mi garganta,
deseando que mi voz te bienquisiera
con todo el verbo amar en mis palabras.
Oh, cariño de mis cariños,
cómo quise que tus labios me besaran,
que dejaras sin más besos mi boca
allí solos tú y yo con nuestras almas.
Tú cubriste con tu abrigo mi vergüenza
y volvimos muy despacio hacia mi casa.
Retraté cada pisada que anduvimos
para luego volver solo a caminarlas.
Desde entonces, fue ambulante tu presencia
llenando con tu amor cada ventana,
para luego continuar con mis tinieblas
arañando con tu adiós toda mi calma.
Las farolas se alargaban en la acera
a medida que mi voz te sollozaba.
Cuánto llanto dibujabas en tu rostro,
en tu voz y en tus trémulas palabras.
Y la casa se quedaba tan vacía,
tan vacía y tan oscura se quedaba,
que soñaba con el puente de mi espera
deseando oír la voz de tus pisadas.
Ya se fueron para siempre tus adioses.
Te impregnaste en cada muro de la casa.
Ya los años esculpieron nuestra historia
cinceladas beso a beso y sin palabras.
Para siempre latirán nuestras canciones,
Hasta el día en que no exista ni una lágrima.
Para siempre seguiremos lado a lado.
Hasta el día en que no sea la Vía Láctea.
Fuengirola, 25 de febrero de 2017.
sábado, 8 de marzo de 2014
EL PUENTE DE MI RÍO
EL PUENTE DE MI RÍO
Amo el reloj cuando da las siete de la mañana
y todo yo se echa a la calle para beberse el frío,
el momento en que la luz del tren
aparece por su curva de siempre…
Amo el olor del pan caliente en la tostadora
mientas se hace el café.
Amo tu silencio, ahí dormido en nuestra cama
mientras la mañana escribe una nueva historia.
Amo ese momento en que me acuesto, rendido,
y tú abres los ojos y me sonríes,
para luego dormirte de nuevo.
Amo tu presencia, tu voz, el modo en que me miras,
esa manera tuya de sorprenderme,
esa manera tuya de quererme.
Amo ser la inspiración de tus latidos
y que los míos contengan todo este amor.
Nuestros años juntos van escribiendo
nuestras páginas sin borrón alguno,
con trazos limpios y certeros.
Tener tu mano en la mía, ya de viejos,
es mi única ilusión,
seguir sintiendo tus besos
en los pliegues de mi piel ya marchita.
Nuestros paseos diarios
serán nuestra conversación,
adivinaremos siempre lo que estemos sintiendo,
lo que no hace falta expresar con palabras
porque nuestra presencia lo dirá todo.
Amo el instante en que te ví
esperándome en la estación,
cuando te subiste al tren
para hallar mi primer abrazo
y continuar juntos el viaje.
Cómo odiaba tus adioses
cada domingo por la tarde,
cómo lo penaba hasta el viernes
en que volvías de nuevo,
y tú, de qué manera llorabas por dentro.
Lo dejaste todo por tenerme siempre,
tus amigos, tu casa, tu gente…
y yo me convertí, amor,
en un árbol que florece siempre.
La felicidad avivó mi sangre
porque eres el dompedro de mi patio,
el núcleo de mi circunferencia,
el farol encendido de mi plaza,
el puente de mi río,
el remo de mi barca.
Eres el olivo de mi monte,
el poema que mis versos forma,
la línea recta de mi horizonte,
la ropa tendida de la azotea,
la veleta que no gira nunca
aunque los cuatro vientos lo ordenen,
el momento en que la lluvia cesa
tras una noche de tormenta.
Eres el vaso de cristal
que contiene mi agua,
la ráfaga de luz de mis tinieblas,
el paso de mis sandalias
en esta rectitud que tanto amamos.
Eres la canción de mi garganta,
la sombra que mi estío necesita,
la vida que da vida a mi soñarte,
la acera que mis pies desean andar.
Por ti, puedo ver
la cara que la luna oculta,
la página final de nuestra historia
que seguirá leyéndose después de nosotros.
Una historia que no tendrá final
hasta que siga vivo el útimo que nos recuerde.
Fuengirola, 8 de marzo de 2014
sábado, 2 de abril de 2011
DÉJAME LLORAR MI LLANTO
Déjame llorar mi llanto,
que caigan sobre mí mis lágrimas,
que conviertan mi gemido en canto
y vacíen de dolor mi alma.
Déjame llorar, te pido,
no evalúes la razón, sin calma.
Déjame este instante a solas
que me quiero achicharrar la cara.
Luego vuelve y te diré el por qué,
el motivo de este ardor que tanto abrasa,
que me deja el corazón abierto
como un vidrio que me corta y me traspasa.
Déjame llorar, mi vida.
No impacientes tu volver a casa.
Vuelve luego, cuando ya me haya calmado,
cuando el suspiro se desmaye en mi garganta.
Sólo entonces querré darte mi cordura.
La locura es lo que ahora me cabalga.
Tómate una copa en el bar de abajo,
da una vuelta por la calle o por la plaza.
Y cuando oigas mi llamarte a gritos
asomado como un niño a la ventana
vuelve a mí, que querré darte mi vida,
mi sonrisa y mi canción enamorada.
Sólo quiero recrearme en esta dicha,
saborear en lo más íntimo, estas ansias,
convencerme una vez más que estoy despierto
y relamer el grito azul de mis entrañas.
Fuengirola, 2 de abril de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
SI TÚ FUERAS...
Si tú fueras el mar…
te nadaría,
exploraría tus entrañas,
galoparía
en caballitos dorados
para buscar tu sonrisa.
Si fueras noche oscura…
te alumbraría
con el candil de mis besos
y tus tinieblas relucirían.
Si tú fueras monte
me acostaría
en tu hierba y me dormiría
y soñaría
con tu fragancia
de tomillo en flor.
Y desearía
despertar en tus laderas
al despuntar el día.
Si tú fueras el eco
no pararía
de decir tu nombre.
Contestarías
con tu acento enamorado
y repetirías
con el mío en tus labios.
Si tú fueras fuego
me quemaría
en tus candelas.
Me abrasaría.
Y en las lenguas de tus llamas
dibujaría
tu corazón y el mío.
Eso haría yo.
Eso haría.
Fuengirola, 11 de marzo de 2011.
sábado, 19 de febrero de 2011
¡QUÉ DARÍA YO...!
Qué daría yo por dibujarte en el aire
y verte de cerca en cada plaza,
en las olas que se rompen en la playa,
grafitado en las paredes de las calles…
Qué daría yo por poder acariciarte
cuando te busco por los rincones de la casa,
-pero sólo hallo esta ausencia que me mata-
por poder llorar de dicha a cada instante…
Qué daría yo por ser tu ánimo, tu acicate,
cuerpo etéreo que en el aire se desplaza,
penetrar en lo más hondo de tu alma
y llenarte todo entero de mi amarte…
Qué daría yo por ser guirnalda y rodearte
y así olieras el rocío de mis ansias,
que chorrea de mi cuello a tu garganta,
ofreciéndote el ardor de mi soñarte.
Qué daría por ser diana y despertarte
sin corneta ni campana en la mañana,
ser cobertor en las frías madrugadas,
con mi cuerpo sobre el tuyo, en mi entregarte.
Qué daría por ser bosque impenetrable,
organizar una gran fiesta con las hadas
y luciérnagas de antorchas en tu cara
para verte eternamente en mi besarte.
¡Qué daría yo…!
Fuengirola, 19 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
YA LO SABES...
Pues ya sabes...
que la vida me parece escasa,
que las mañanas se desaprovechan sin ti,
que los días y las noches son como un periódico no leído,
que cuando cae la tarde, los morados y naranjas me parecen grises,
que los besos que sueño los noto en mi cuello, aunque no estés,
que tu olor lo llevo impregnado todo el día,
y tu risa, y tu mirada que me dice todo lo que me amas.
La puerta está cerrada a cal y canto esperándote,
quiero sentir el ruido de tu llave al entrar en la cerradura
y escuchar el peso de tu mochila al dejarla en el suelo.
Y entonces yo abro mis brazos y te acaparo, no quiero soltarte
y tu cara se llena de mis labios ávidos de amarte, y tu boca.
Ya lo sabes...
que todo el amor inventado se hizo para nosotros,
que de tu casa a mi casa ya te conoce cada montaña y cada árbol,
cada túnel y cada estación,
que la persiana se sube sola porque sabe que aparecerás
y quiere que yo te vea venir...
Estar sin emociones significa volver a sentir por ti.
Prescindir de tus horas me apaga todo,
pero todo yo se llena de tu sol cuando te veo aparecer,
para luego llenarme de sombras en cuanto te vas.
Y mi vida se va llenado de ti en mi pensarte
pero ya no cabes, si entras un poco más te derramarás
y te saldrás de mi vaso.
Ya no es posible llenarme más de ti,
si lo hiciera un nuevo universo sería creado
para poder contener todo tu amor.
Fuengirola, 2 de febrero de 2011
que la vida me parece escasa,
que las mañanas se desaprovechan sin ti,
que los días y las noches son como un periódico no leído,
que cuando cae la tarde, los morados y naranjas me parecen grises,
que los besos que sueño los noto en mi cuello, aunque no estés,
que tu olor lo llevo impregnado todo el día,
y tu risa, y tu mirada que me dice todo lo que me amas.
La puerta está cerrada a cal y canto esperándote,
quiero sentir el ruido de tu llave al entrar en la cerradura
y escuchar el peso de tu mochila al dejarla en el suelo.
Y entonces yo abro mis brazos y te acaparo, no quiero soltarte
y tu cara se llena de mis labios ávidos de amarte, y tu boca.
Ya lo sabes...
que todo el amor inventado se hizo para nosotros,
que de tu casa a mi casa ya te conoce cada montaña y cada árbol,
cada túnel y cada estación,
que la persiana se sube sola porque sabe que aparecerás
y quiere que yo te vea venir...
Estar sin emociones significa volver a sentir por ti.
Prescindir de tus horas me apaga todo,
pero todo yo se llena de tu sol cuando te veo aparecer,
para luego llenarme de sombras en cuanto te vas.
Y mi vida se va llenado de ti en mi pensarte
pero ya no cabes, si entras un poco más te derramarás
y te saldrás de mi vaso.
Ya no es posible llenarme más de ti,
si lo hiciera un nuevo universo sería creado
para poder contener todo tu amor.
Fuengirola, 2 de febrero de 2011
sábado, 13 de noviembre de 2010
...Y FUI HIMALAYA
El amor me despertó una mañana.
Era triste y lluviosa, fría y melancólica.
Pero el amor me despertó
y tu voz se adhirió a mi oído
como la luna al mar.
Éramos tan jóvenes, tan llenos de ilusión,
era tanta nuestra avidez de explorar la vida,
el mañana, el instante siguiente...
Mi piel latía por ti, y mis ojos, y mis labios.
La vida me inyectó su esplendor,
su cénit y fui Himalaya por ti.
Desde aquella cúspide sentía paz,
amor por todo
cuando me imaginaba al mundo en paz,
y lleno de amor, como me ocurría a mí.
Pero la calina aquella tan hermosa
que yacía sobre las laderas
se convirtió en una niebla tenebrosa.
El amor me enseñó su otra cara:
el dolor, las lágrimas y tu muerte.
Desde entonces
he tratado de ser feliz,
de incrustarme a la vida,
pero al estar sin ti se me empaña todo.
El amor no me ganó la batalla.
Quiso salir de mí, pero no lo consiguió.
En mi corazón sigue exhausto,
sin una gota de aliento para hacerme más daño.
Mi mente y corazón se conjugan en tu recuerdo
y se enardece mi mirada.
Aún existe la luna y el Himalaya
y tu voz.
Ay, y cómo te sigo amando.
TÚ SABES COMO YO...
Tú sabes como yo que este amor nuestro
nos lleva cada día a la tristeza.
Tenemos que medir hasta los besos.
Tenemos que sufrir las consecuencias.
Tú sabes como yo, querido mío,
que ya lo decidimos un buen día,
que esto será siempre clandestino,
que no verán la luz nuestras caricias.
Ya sé que no podemos arriesgarnos.
Tú piensas en tu gente y yo en la mía.
Ya sé que no podemos ni mirarnos
con ese amor que existe en nuestras vidas.
Pero este mismo amor es tan inmenso
que cuando ve un obstáculo, lo esquiva
y el fuego que arde dentro de nosotros
se hace más intenso todavía.
Sigamos caminando por la noche
por esa calle oscura y tan vacía.
Dejemos para siempre los reproches
y sígueme queriendo, vida mía.
Tenemos que esconder lo que sentimos
delante de esa gente incomprensiva.
Sigámosles el juego -ese es el trato-
aunque estemos manando hipocresía.
Pero ambos lo sabemos con certeza:
que nuestro amor es como el agua limpia,
tan limpia como el sol de tu mirada
y como el cristal limpio de mi risa.
Que siempre nuestro amor bese lo eterno.
Que andemos siempre juntos por la vida,
aunque tu silencio y mi silencio
nos despelleje el alma tira a tira.
Tú sabes como yo, cariño mío...
Tú sabes como yo, de la desdicha.
Tú sabes cómo escuecen los latidos
que salen de una víscera podrida.
Tú sabes como yo, saberse hundido.
Tú sabes como yo, de la desidia.
Tú sabes como yo, que este amor nuestro
nos curará por siempre las heridas
y tatuado lo tendremos en el pecho
lo mismo que una rosa sin espinas.
viernes, 29 de octubre de 2010
UNA PALABRA DE HONOR
Siempre que le tuve pasaba con prisas,
nunca me dio tiempo asirme a él,
sólo una vez aminoró la velocidad
y me permitió que le tocara.
Sólo fue eso, un roce inocente.
un leve contacto que encendió de estrellas
mis cielos oscuros.
De repente, sin darme cuenta,
me ví de nuevo solo
y cuánta nostalgia sentí.
Pasaron años y años,
mi juventud se fue
y cuando ya ni me acordaba de él
surgió de nuevo en una madrugada.
yo no le llamé,
ni siquiera pronuncié su nombre,
sin embargo, él fue quien vino a mí esta vez,
quien se adhirió a mí.
Y de nuevo vinieron los recuerdos.
Ya sin tristezas, ya sin nostalgias
y comprendí que fui favorecido por él
y que tenía que responderle sin rencor,
sin amarguras de ninguna clase.
Hoy su compañía ha llenado mi vida
de un aire limpio y renovado
y hasta siento en mis huesos
la vitalidad de la juventud.
Esta noche me sorprendí a mí mismo
dando brincos de gozo
por tener de nuevo el anhelo limpio
de oír una voz,
de sentir unos besos,
de embriagarme de ternura
por una mirada.
Hoy el amor se quedó conmigo.
Sin yo invitarle se instaló en mi casa.
Ya no tiene prisas.
Me ha dicho que me va a dedicar
todo el tiempo del mundo
y se ha disculpado
por haberme tenido olvidado,
por haber sido tan avaro
aquella primera vez
que creí haberlo hallado,
yéndose luego sin despedirse.
Me habló de que le hizo lo mismo a otro ser
y que decidió
de que ya iba siendo hora
de unirnos,
de que nos diésemos de cara.
Y así ocurrió.
Ambos quisimos sellar
aquel deseo del amor
con una palabra de honor,
con una palabra que se introdujese
en nuestros corazones para siempre.
LOS CHORROS DE TU AMOR
Anoche quise morir
con los chorros de tu amor.
Una bella melodía
se tatuó en nuestros sentidos
y yo quise morir
con los chorros de tu amor.
Quise llorar,
quise gritar,
quise cegarme
mientras me mirabas.
Y yo sólo sabía
que te estaba amando,
que me amabas
en la profundidad del ser,
que tu cuerpo
estaba aleado a mi cuerpo
y que ambos
llorábamos por dentro tanta dicha
nunca vivida por nadie.
Sólo nosotros sabemos de ella.
Nadie más, sólo nosotros.
Yo era un río en nuestro lecho,
un río quieto, sensible.
Y cuánto te amé.
Cuánto sentí
los chorros de tu amor.
Estuve dentro
de un mar al amanecer
y ese mar se llenó de luz,
del regocijo de tu brisa.
La noche se hizo fuego
por nosotros,
se llenó del lamento callado
de nuestras bocas
que querían gritar,
que necesitaban gritar...
Y mientras tanto,
quise seguir muriendo
con los chorros de tu amor.
TRÁNSITO
Todo el día le tuve impregnado.
Noté su presencia tan cerca de mí
que sentí su fragancia de almizcle y de campo
en la curva eterna de mi sonreír.
Su aroma de hombre en mí se ha quedado.
Mi carne trasmina a canela y jazmín.
Su mirada turbia me sigue mirando
en el sueño absurdo de su malvivir.
Todo el día le tuve impregnado.
Me tapé la boca para no gemir.
De mi cuello aún cuelga el collar de nardos
de su aliento hermoso, de su voz varonil.
En mis noches en vela le tengo en mi olfato
y mis sábanas blancas se vuelven añil.
Todo se transforma en mi alcoba de pena.
Todo se oscurece y me quiero morir.
Todo el día le tuve impregnado.
En mis labios, los suyos calientes sentí.
Cuando abrí los ojos morí destrozado
cuando en nuestro lecho tan solo me ví.
Sólo aspiro a un triste epitafio,
a su llanto, cuando me vea morir.
Sólo quiero que me cubra el mármol,
yacer en mi féretro sin un sentir.
Y en aquellos minutos escasos
que en el tránsito se me deje vivir
querré sólo sonreír mientras muero,
sintiendo su oído en mi lento latir.
DE NADA SIRVE...
Cuando se va el murmullo de los niños
y el azul se vuelve niebla oscura,
creo oír tu voz en mis sentidos
y todo yo soy pena y calentura.
De nada sirve el tiempo que ha pasado
y haber llorado a gritos mi locura.
De nada sirve que hayas olvidado
que traspasaste mi mente con agujas.
Pues sigo aquí dibujando en mis sienes
tus ojos que me miran con ternura,
sin olvidar que un día, de repente,
tu amor murió, mordiendo mi cordura.
Y aquí quedé tan solo como un muerto
en este hoyo que es mi sepultura,
sin un ciprés que dé sombra a mi cuerpo,
ni epitafio con palabras de hermosura.
De nada sirve el tiempo que ha pasado,
ni que el espejo me ofrezca estas arrugas.
De nada sirve que tenga el pelo blanco
o que mis pasos sean rezos de amargura.
De nada sirven, sin tu piel, mis manos.
De nada sirve mi boca sin la tuya.
De nada sirven los pasos de estos años
-laberinto que me pierde en la espesura-
Soy una sombra que se mueve por la casa,
lo mismo que una nube en la llanura.
Soy pañuelo que no seca ya mis lágrimas.
Rostro azul por el beso de la luna.
TU BIEN, TU PAN Y TU VINO
¿De qué me sirven las horas
si no las gasto contigo?
¿De que me sirve mi boca
si no oyes lo que digo,
si no escuchas mis tequieros...?
Hoy mi verbo ha enmudecido
lo mismo que una calandria
deshauciada de su nido.
Quiero musitar a solas
que sin ti yo estoy perdido,
que sin tu voz me ensordezco,
se me pierden mis latidos
en un túnel tenebroso,
en una sima de olvido.
¡Oh, cuando me dé de cara
con tus besos, que adivino
como el frescor en el aire
del recién cortado trigo...!
¡Oh, tu mirada en la mía,
clavada como un cuchillo...
mi sonrisa que te embriaga
y te llena de suspiros...
la tuya que me provoca,
que me deja el alma en vilo...
que distorsiona mis penas
y enaltece mis sentidos...!
¿De qué me sirven mis horas,
si no las vivo contigo?
¿De qué, este amor sin caricias?
¡Tu presencia es lo que pido!
Noches de lluvia y fuego
hundiéndome a tu abrigo,
al cobijo de tu pecho,
a tus manos que bendigo
cada vez que me acarician...
sin conocerte, ya lo vivo.
Quiero ser tu sombra eterna
y la luz de tus caminos.
Quiero ser brisa en la tarde,
tu bien, tu pan y tu vino.
...Y MIS BRAZOS QUEDARON EXTENDIDOS
Cuando tu silencio se rompió,
cuando tu ausencia me mató,
cuando la desesperanza me hastió
y todo yo se llenó de sombras...
Cuando la vida me hacía daño,
cuando cada mañana amanecía
y tenía que soportar un día más sin ti
y mi corazón latía por latir...
Cuando tu voz enmudeció en mi recuerdo,
cuando tu sonrisa se convirtió en invierno,
cuando tu mirada ya no me veía
y mi garganta dejó de llamarte...
tú surgiste en la madrugada
embriagado de amor,
del deseo de ofrecerte todo entero
y mis brazos quedaron extendidos en la noche sin ti,
pero gritando por tu piel.
Ya las mañanas me hacen sonreir,
ya vuelvo de nuevo a sentir
que la Vida es mi aliada, mi cómplice
y de nuevo mi garganta
se llenó de canciones
y mi rostro volvió a tener luz,
la luz de la esperanza que me ofreces.
La eternidad es poco tiempo,
toda una vida no es suficiente,
necesito más, mucho más,
para estar contigo
y contar tú y yo juntos
los pétalos ardientes de nuestros besos.
jueves, 28 de octubre de 2010
DICEN QUE SOMOS DOS HOMBRES
El día que me ofreciste
lo tibio de tus labios
mi corazón sin latido
galopó como un caballo.
Porque así estaba yo,
así de triste y hastiado.
Tus besos fueron mi vida,
la juventud de mis años,
adormecieron mis penas,
la raíz del desencanto
y tan sólo en un momento
reviviste lo enterrado.
Ahora la gente murmura
desde el zaguán al tejado,
en caminos y en plazuelas,
en ventanas y vallados.
Dicen que somos dos hombres,
que vivimos en pecado,
que ofendemos sus aceras
al tomarnos de la mano.
Nos condenan fríamente,
nos escupen los muchachos,
somos carne de sus piedras,
del veneno de sus labios.
No se imaginan si quiera
el dolor que están causando.
Pero por mucho que digan
y maldigan sin descanso
no podrán evitar nunca
mi caricia en tu costado,
ni tu tequiero en mi oído,
ni la flor de nuestro abrazo.
Yo soy tuyo y tú eres mío.
Nuestro amor es más sagrado
que sus misas y plegarias,
que su desdén y su asco.
Esperaremos a la noche,
a la soledad de algún banco,
para llenar de aire fresco
nuestro amor martirizado.
Llenaremos de caricias
cada esquina, cada árbol,
cada farola apagada,
cada portal y rellano.
Y jamás conseguirán
-por mucho encono empleado-
que escapemos por cobardes,
sucios y avergonzados.
El amor nos limpia a todos,
nos convierte en agua y espacio,
acrisola los errores
y nos deja inmaculados.
Sígue dándome tu boca,
la ternura de tus manos,
lo eterno de tu presencia
y lo firme de tus pasos.
lo tibio de tus labios
mi corazón sin latido
galopó como un caballo.
Porque así estaba yo,
así de triste y hastiado.
Tus besos fueron mi vida,
la juventud de mis años,
adormecieron mis penas,
la raíz del desencanto
y tan sólo en un momento
reviviste lo enterrado.
Ahora la gente murmura
desde el zaguán al tejado,
en caminos y en plazuelas,
en ventanas y vallados.
Dicen que somos dos hombres,
que vivimos en pecado,
que ofendemos sus aceras
al tomarnos de la mano.
Nos condenan fríamente,
nos escupen los muchachos,
somos carne de sus piedras,
del veneno de sus labios.
No se imaginan si quiera
el dolor que están causando.
Pero por mucho que digan
y maldigan sin descanso
no podrán evitar nunca
mi caricia en tu costado,
ni tu tequiero en mi oído,
ni la flor de nuestro abrazo.
Yo soy tuyo y tú eres mío.
Nuestro amor es más sagrado
que sus misas y plegarias,
que su desdén y su asco.
Esperaremos a la noche,
a la soledad de algún banco,
para llenar de aire fresco
nuestro amor martirizado.
Llenaremos de caricias
cada esquina, cada árbol,
cada farola apagada,
cada portal y rellano.
Y jamás conseguirán
-por mucho encono empleado-
que escapemos por cobardes,
sucios y avergonzados.
El amor nos limpia a todos,
nos convierte en agua y espacio,
acrisola los errores
y nos deja inmaculados.
Sígue dándome tu boca,
la ternura de tus manos,
lo eterno de tu presencia
y lo firme de tus pasos.
miércoles, 20 de octubre de 2010
VENGA, NIÑA MÍA (una nana para Claudia)
Venga, niña mía,
huele las flores
que puse en tu almohada
con mis amores.
Venga niña mía
que está la luna
esperando tu sueño
junto a tu cuna.
Venga, niña mía,
sueña conmigo
y que en tus sueños sientas
mis tiernos mimos.
Venga ya, niña hermosa,
que en esta nana
están las mariposas
en la retama.
Venga ya, niña guapa,
que tu sonrisa
enardece mi alma
como la brisa.
Venga ya, niña mía,
no te entretengas
que alumbraré tu cuarto
con las estrellas.
Venga ya, niña morena,
que viene el sueño.
Cierra ya los ojitos,
que yo te velo.
Y cuando te despiertes
por la mañana
yo llenaré de besos
toda tu cara.
Ay, nana, nanita,
nanina, nana.
Ya se durmió mi niña..
La luna canta.
22 de octubre de 2001.
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