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miércoles, 20 de octubre de 2010

SOBREMESA DE VERANO

Ahora,
cuando la siesta estival
oscurece mis pupilas
del añil del mar
y soportan la aplastante
bofetada del calor...

Ahora,
cuando el silencio
roto por la cálida brisa
te hace abrir los ojos
y adviertes entre sueños
la cal del porche, la parra
y los dompedros sedientos...

Ahora es cuando añoro
la caída de la tarde,
cuando los jazmines
comienzan a abrirse,
cuando las damas de noche
y las lánguidas trompetas
van perfumando 
cada rincón del patio,
cuando las estrellas
bailan alrededor
de la gran vedette de la noche
y nos ofrecen sus lentejuelas
en su decorado de nebulosas,
cuando la lechuza va silbando
tan rubia y tan hermosa,
cuando la radio nos ofrece
sus voces y su música,
cuando las velas
se encienden en las terrazas,
cuando los bulevares
se llenan de paseos,
de historias nuevas, de besos...
Ahora es cuando necesito
la tarde,
y la noche,
y la madrugada,
precursora de la límpida mañana
y del mar en calma,
con sus orillas de cristal
y su horizonte malva.

Fuengirola, 18 de julio de 2000.

martes, 12 de octubre de 2010

EL ROPERO

Dentro de mi ropero,
en la estantería más alta,
me encontré con sus tequieros
dentro de aquella caja,
junto a viejos recuerdos
y dos docenas de cartas.

Junto a un mechón de su pelo
y mi pena más amarga
ví que lo que estaba muerto
latía con esperanza.
Había un diario en blanco
con un nombre en la portada
y un papel muy bien doblado
en medio de aquellas páginas.
Era un poema de amor
que alguien me dedicara.
Entre aquel pliego amarillo
y el sabor de esas palabras
noté sobre mis mejillas
que el llanto se resbalaba.
No podía creer aquello.
El texto se me borraba
igual que si fuese escrito
con pluma de tinta mágica.
De pronto, sentí un suspiro,
una presencia, en mi espalda
y una voz que me decía
todo lo que me amaba.
Desde entonces, voy guardando
sus besos en esa caja
y cuando abro el ropero
para coger... -qué sé yo-
una blusa o una corbata,
siento su amor impregnado
en las perchas, en las sábanas,
en abrigos y chaquetas,
en edredones y mantas
y en cada pared de mi alcoba
siento yo cómo me ama.

Fuengirola, 13 de diciembre de 2006

...Y ME ACORDÉ DE DIOS


Una mañana recibí tu ráfaga errante.
Aún el Sol no había apagado
tu celeste hermosura.
Allí en lo alto,
más alto que la montaña más alta
te ví prisionero en tu órbita,
en tus milenarias estelas azules.
Hoy, cuando mueres en mis ojos
te digo adiós
con los labios abiertos y listos
para darte la bienvenida
cuando regreses de nuevo.
Entonces mis ojos
no tendrán obstáculo alguno para verte,
para recrearse en ti,
para escribirte versos en la madrugada.
Hoy te marchas,
pero prometiste volver.
No te atrevas a quedar exhausto.
Sigue vivo, ardiendo, viajando,
llevando tu desesperada inquietud
por recónditos caminos,
por el Cosmos de velos negros
y apiñadas nebulosas.
Cada madrugada
mis labios bocetaba una sonrisa
y la helada brisa del mar
me dejaba estático
y todo por ti.
Mis pies
me llevaban a ti cada noche
y cuando conseguía verte de nuevo,
mis ojos se encendían
y mi boca se llenaba de oraciones
porque seguías vivo,
radiante y etéreo,
lejano y visible al mismo tiempo
y me acordé de Dios.

Fuengirola, 2 de abril de 1997

(Día en que se esperaba que iba a dejar de verse el cometa Hale-Boop, pero se divisó una vez más en la madrugada siguiente).

 

lunes, 11 de octubre de 2010

LUNA DE SEPTIEMBRE

Luna de septiembre.
Luna que enamoras.
Luna que te viertes
lo mismo que una ola
sobre una playa de amor
plateando las congojas
de un corazón cansado
de llorar hora tras hora.

Luna de septiembre
-tan nacarada y sola-
Todo lo comprendes.
Todo lo apasionas.
Hoy te extiendes
por caminos de caracolas
apaciguando llantos
de pretéritas alcobas.

Luna de septiembre
-tan admirada en las odas-
pañuelo de adiós al verano
y del otoño, precursora.

Fuengirola-Málaga, 6-16 de septiembre de 2001.

UNA SOMBRA EN MI POEMA

Y ahora, para todos, lo último que he escrito. Lo acabé hace unas horas, antes de que amaneciese, y va dedicado a la pena que siento por lo ocurrido en Nueva York. Espero que os guste.


UNA SOMBRA EN MI POEMA

Sombras.
Sombras en las calles,
en los álgidos latidos,
en la expresión inefable
del que llora al que se ha ido.
Sombras.
Sombras en las casas,
en alcobas y pasillos
del que está sin esperanza
de encontrar lo que ha perdido.
Sombras.
Sombras de la risa
y en los ojos de los niños,
en las trémulas palabras
del que nombra al que ha caído.
Sombras.
Sombras de un septiembre
que cruelmente fue mordido
por el toro de la muerte,
de victorioso mugido.
Sombras.
Sombras de cobardes,
las que deja el asesino
tras un torrente de sangre
sobre un asfalto de olvido.
Sombras.
Sombra en mi poema
que perdió todo su brillo,
que cesó de hablar de amores
y de campos de tomillo.
Hoy mi verso no va al alba
ni a un atardecer tranquilo,
ni a las rojas amapolas
que crecen junto a los trigos,
ni a la luna de verano
que azulea a los olivos.
Hoy mi verso se me pudre
en todo mi ser partido.
Se fragmenta en la alborada
igual que el carbón molido,
ennegreciéndome el alma
de horrorosos inquilinos.
Sombras, sombras, sombras...

Fuengirola, 18 de septiembre de 2001.

LA CALINA GRIS Y MALVA

La espesura del aire
ha enturbiado las montañas.
La calina gris y malva que ofrece el mar
ha sumido a la ciudad lejana
en edificios etéreos y dormidos.

La mañana ya despertó al gracioso gorrión
y a la ávida gaviota.

Las chimeneas de las fábricas
atenta, una vez más,
contra el aire fresco
que destiló la noche.

Las cañas dulces
han tejido una tupida alfombra
en las fértiles llanuras
que terminan en la playa.
Están impregnadas de salitre y rocío.

El río -formando caprichosos cauces-
transita perezoso,
como si no quisiera conocer su destino.

El Sol ya se despereza.
Su pronta presencia ha llenado al Este
de la rosa alborada.
Implacablemente va escalando nuestra esfera
hasque que, por fin
logra sacar sus primeros rayos
a través del misterioso horizonte.

Mientras tanto,
yo sonrío ante la vida
que escenifica ante mí
lo que Dios anima
con Sus manos de Gran Alfarero.

(Para los amantes del amanecer)

¿CÓMO SE LLAMA ESO...?


¿Cómo se llama eso,
que te hiela la sangre
con su beso?

¿Cómo se llama eso,
que te deja a veces vivo
y a veces muerto?

¿Cómo se llama eso,
que te muerde el corazón
en un momento?

Es noche y madrugada,
amor, rencor y tormento.
Es una viva llamarada
que te deja el sentimiento
como una yegua amarrada
con las riendas del lamento.

Es vino y ronca garganta,
es aguardiente y veneno,
es noche oscura y plegaria,
un poema al descubierto.

Es soledad y amargura,
un toro que está al acecho
en campos azules de luna,
de olivares y robledos.
Un abrir y cerrar de ojos,
es la esencia de los sueños,
la evocación del pasado
que te trae remordimientos.

¿Cómo se llama eso,
que te rasga el alma turbia
del aliento?

¿Cómo se llama eso,
que te clava mil espinas
más allá de tus adentros?

Tiene un nombre solamente
y ese nombre es:
¡el flamenco!.

Fuengirola-Málaga, 8 de julio de 2002.