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miércoles, 20 de octubre de 2010

UN AMIGO

Una migo es como un odre
de agua fresca en medio
de un calor abrasador.
Un amigo abre los ojos
cuando escucha tus silencios,
cuando tu voz se quiebra 
en la primera frase.
Un amigo te acaricia el corazón
cuando éste está cansado de latir.
Un amigo es silencio
cuando no quieres oír nada,
pero se convierte en cascada
cuando necesitas de su voz.
Un amigo es un nombre en la memoria,
un número de teléfono
que nunca borras de tu agenda.
Un amigo se convierte en mil cosas:
en pañuelo, en pista de circo,
en crédito bancario sin intereses,
en peluche sobre el sofá,
y en papel pautado
con la melodía más maravillosa.

Málaga, 6 de febrero de 2002.

NO VAYAS A CREER

No vayas a creer que todo está perdido,
que tu vida es como un telón a punto de cerrarse,
como el estribillo final de una canción,
como el último haz de luz del ocaso.

No lo vayas a creer

No vayas a creer que tu voz se callará,
que la ternura de tus ojos no seguirán
dando paz a tus amigos,
que tu oración no será escuchada.

No, no vayas a creerlo nunca.

No vayas a creer que tus pasos han cesado ya,
que no serán de trampolín
al ávido de Dios, para hallarlo,
que las alamedas no se volverán a engalanar contigo,
con tu elegancia de damita francesa
y tus aires de bohemia.
No te lo consiento.
No consiento que dejes de creer en la vida,
en la que te tienes que aferrar
como el koala al eucalipto,
como el cielo al horinzonte,
como el sol al oeste.
No te vayas a creer que yo no estoy contigo,
que no te siento metida en mí como mi pulso,
como mi latido sereno,
como el fluir de mi sangre,
como el aire que respiro.

No vayas a creer que perderás.

Tienes que seguir siendo
la mejor postora en esta subasta,
ser tú quien gane, cueste lo que cueste,
no permitir que nada ni nadie
se interponga en ese empeño.

No vayas a creer que todo está perdido.
No, no lo vayas a creer.

Fuengirola, 8 de mayo de 1999.

miércoles, 13 de octubre de 2010

MALAGUEÑA DE SEVILLA


¿Qué te pasa a ti en la voz
que se te agrieta cantando?
De lágrimas y corazón
Dios te la fue fraguando.
Fuiste La Niña de Agualucero
y Maestra Giraldilla,
Embajadora de España
y María Maletilla.
Fuiste Torre de Coplas
en el Café del Taranto.
Fuiste Carrusel de España,
Cabalgata y Torre de Arena,
donde la zambra y el tiento
se convirtieron en llanto.
Fuiste Contrabandista de luceros
y La de la calle Pureza.
Fuiste Rosa veneno
y Marquesita cordobesa.
Desde la mina cantaste
los Tientos del pregonero
y En el quicio de mi puerta
entonabas "Compañero".
Cantaste a Las torres de Cádiz
y al florido Patio Banderas
y en El corral de los artistas
cantaste "Quién dijo pena".
En una esquina cualquiera
fuiste María de la O,
La Parrala, La lirio,
María Consolación,
Rosa Malena y La loba,
La Mejorana y Paloma Limón.
Fuiste Alondra del cielo,
Calandria y Lola Alegrías.
Fuiste Rosa la del Tiemblo
y Cuchiyito de agonía.
Fuiste Carillón de Córdoba,
La farola y Rosa de Lima,
Martirio la Cantaora,
La Corales y Cautiva.
¿Y qué más he de decirte?
que tus coplas me dominan,
que hacen galopar mi sangre
igual que una yegua herida,
como un toro desmandado
protegiéndose su vida.
Tu garganta es el sollozo
de helénicas torres de arcilla
y un glosario de amarguras
a mil arpas adheridas.
No fuiste cantaora
¡lo eres!
Y lo serás mientras vivas.
Mientras exista una guitarra,
una zambra y una mantilla
existirá Marifé de Triana:
una malagueña de Sevilla.

21 de abril de 1997

Escrito para el homenaje que se te dio en la Peña Bonaire de Málaga, y que fue entregado al presentador para que lo recitase, pero el tiempo andaba muy ajustado y no pudo ser. Pero bueno, ahí lo tienes, querida y admirada Marifé.
Nunca olvidaré el 3 de mayo de 1974, fue la primera vez que te ví, recuerdo que fue en el pequeño teatro de la Plaza de Andalucía del Tívoli -el teatro actual aún lo estaban construyendo- recuerdo que cantaste "Esclava de tu amor" -una copla que poco antes estrenaste y que luego se hizo muy popular-, y llevabas un vestido negro con tirantas de margaritas. Entré en tu camerino y me atendiste estupendamente -como siempre-. Aquel día era muy importante para mí, pues además de ver a la cantaora más admirada por mí de toda mi vida, era el primer día en que me dieron permiso para ir tan lejos yo solito -yo tenía 14 años en aquel 1974-, pues soy de Málaga y el Arroyo de la Miel, donde está el Tívoli, no pillaba cerca. Mi recuerdo de ese día me lleva a la imagen de dos enamorados paseando por el lago donde está el restaurante chino del Tívoli... érais tú y Jose María. Íbais con tu perrita Osita. Luego te he visto en una infinidad de veces, querida Marifé, incluso comencé a escribirte letras de coplas con la ilusión de que algún día las cantaras -hubiera sido la mayor alegría de mi vida eso-.
Yo cantaba en la radio por aquella época y recuerdo que debuté con "Puñalaítas lentas", unos tientos de tu repertorio... fíjate, con 13 años y cantando una copla de esas... Bueno, me tacharon desde aquel mismo día de antiguo, pero yo seguí en mis trece porque siempre creí que La Copla era -y es- un género maravilloso, y que contiene unas melodías muy bien estructuradas, así como unos letristas que derrochaban todo su corazón en construir un buen poema para ser cantado y que llegara a la gente de todos los niveles,  ya que la copla iba hacia abajo, pero afortunadamente la copla no murió, sigue muy viva. A esa copla le siguieron: "La gente", "Tengo miedo", "Mi pajarito curro", Romance de Zamarrilla", "Marquesita cordobesa", "En una esquina cualquiera..." y muchas más, casi siempre llevaba tu repertorio, adecuando las letras a hombre. Fueron años muy bonitos aquellos en que principiaba mi adolescencia.
Marifé, gracias, querida mía, por haber sido la música de mi casa, de mi garganta, de mis recuerdos...
Te quiero mucho, muchísimo. Cuánto hubiera dado yo haber sido amigo tuyo, pero siempre que te he visto me he frenado mucho, era un tanto tímido.
Un beso enorme, muy, muy grande, y un saludo muy afectuoso a Jose María -tu eterno enamorado, pues vuestro idilio es...una hermosa historia de amor, sin final, sin ese "The end" del final de las películas.

    Las palabras supracitadas se escribieron hace muchos años. El 13 de marzo de 2007 al mediodía sonó el teléfono. Yo dormía porque había trabajado de noche.
    -Dígame... -descolgué somnoliento-
    -Hola, ¿Manolo? -dijo una voz femenina, clara y amable.
    -Sí, ¿quién es?
    -Soy Marifé.
    Me quedé estupefacto, no me podía creer aquello. Me llamó para agradecerme  haber escrito este poema que os acabo de poner, que le llegó a sus manos y logró conseguir mi teléfono.
    Desde entonces hemos hablado muchísimas veces durante horasm es una gran interlocutora, una mujer muy culta y con una conversación muy variada. Es una mujer entrañable por su sentido del humor y sencillez. Y ahora sí me considero su amigo, algo que veía a mil años luz.

martes, 12 de octubre de 2010

HOY HE SABIDO DE TI

Hoy he sabido de ti,
de tu encono por la vida,
de tus ojos masacrados,
de tu andar a la deriva.

Hoy he sabido de ti.

Me contaron mis pupilas
de tus cárdenas ojeras,
de tu boca mordida,
de tu palidez de cera
fusionada a la cal viva.
Pude conocer tu daño,
tu palabra enmudecida,
tu alarido de socorro,
tus manos extendidas.

Hoy he sabido de ti.

Aquí tienes mi dádiva,
no mi limosna empobrecida.
Aquí tienes mi dádiva,
la riqueza de mi vida,
mis ojos llorando tus lágrimas,
mi boca gritando tu herida.
Pomada seré de tus llagas,
payaso seré por tu risa
y crítico descarnado
cuando tu error te haga trizas.

Hoy he sabido de ti,
de ti...

Fuengirola, 14 de junio de 1995.

VINO CON HAMBRE ATRASADA

    Este romance está dedicado a un joven de Canarias que hace años ingresó en prisión, cuando ya estaba llevando una vida normal e integrado en la sociedad. Eso no le importó a la Justicia y de todas manera fue recluído.
    A tí, Juan Salvador Gaviota (A Javi).


Eres paloma sin parque,
llovizna que pronto acaba,
arco iris sin colores,
sin sol, sin lluvia, sin nada.
En el mar yace sin fuego
una estrella que brillaba.
Se desprendió de tu cielo,
del calor de tu mirada,
pero aún late su pulso
sin sentir la madrugada,
sin oír la sinfonía
de tus palabras pasadas,
sin sentir tu voz de espuma
ni tu presencia anhelada.
Las demás brillan por ella
para enjugarle las lágrimas
mientras se desperezan
con sus pañuelos de malvas.
Desde lo negro la observan
en silencio, allí colgadas,
esperando su sonrisa
y un resquicio de esperanza.
Pero aunque la pena la vence
no se dan por enteradas,
continúan cabalgando
por los caminos del alba,
quieren derramar su fuerza
casi vencidas y exhaustas
para que siga brillando
quien te sufre sobre el agua
de un mar tenebroso y oscuro
sin corales y sin barcas.
 
Los días ocurren sin prisa
en tus ventanas cerradas,
en tus herméticas puertas
y en tus paredes sin alma.
La justicia está de fiesta,
vino con hambre atrasada.
Sigue siendo el pan de ella,
que no se conmueva tu calma,
que afuera están tus lumbreras
iluminando tu casa
como antorchas encendidas
esperando tu llegada.
Duerme tranquilo de noche
y sueña con la alborada,
con las palomas que un día
alegrarán tus mañanas.

Fuengirola, 12 de mayo de 2002.

NO ANGOSTES TU SENDERO

Ya no eres tan joven.
Los primeros surcos -casi imperceptibles-
ya comenzaron a brotar sobre tus ojos.
La mirada -aún tierna e inocente-
la dilatas en miles de ilusiones.

Estás convencida de que has perdido cosas
en el camino de la vida.
Ya comienzas a sentir
que el ayer se te ha hecho remoto.
Sí, los años van pasando, dejando en ti
etapas que quisieras volver a vivir.

Ya no eres tan joven
pero aún posees muchas veredas
delante de tus pies.
No angostes tu sendero,
deja que te conduzca hacia lo imprevisible.
No planees tu dicha,
puede ser que algo se interponga
y aún la eches más de menos.
Deja que surja,
así te sorprenderá
y la disfrutarás hasta lo sublime.

lunes, 11 de octubre de 2010

CUANDO CAIGAS

Cuando el dolor permanezca
después de las lágrimas...
Cuando el corazón se te oprima
salmodiando rencores...
Cuando se te acumule el encono
en tus febriles sienes
y estalle todo el grito de una vida...
Cuando ni la mano de un niño
enternezca tus heridas,
ni el abrazo de un amigo te diga nada...
Cuando no sientas el calor de un beso
y te envuelvas todo entero en soledad,
reprochando tus tristezas a la vida,
dejando desangrar tus ilusiones,
no sepultes tu esperanza todavía,
empieza de nuevo una vez más.
No te quedes en el suelo
y llora conmigo, ríe conmigo tu recobro.
No estés dando la razón al que se pudre
en su propia suciedad acumulada.
No le mires, no le toques
para no mancharte tú con su basura,
con su lengua de serpiente trasnochada.
Entonces, fluirán como el incienso
perfumando las alcobas de tu casa
y en tu ventana crecerá, al sol creciente,
la blancura del amor en tu mirada.

Fuengirola, 1 de octubre de 1996.
 

MANZANAS DE ORO

Eres la respuesta a mi oración,
la montaña sin eco que esperaba,
el oído de mi dicha entristecida
y la mano que a mi pena acariciaba.
Tu precursas, desde cerca, mis caminos.
No sospechas que eres miel para mis llagas.
Tu verbo me hace ver que eres mi amigo
deshiriendo, con tu voz, mi voz ajada.
Tú reanimas la calina de mis ojos,
mi alegría por mi duelo maltratada.
Tu presencia ha quemado mis rastrojos
y en mis venas fluye sangre acrisolada.
Tus palabras angostaron mi indigencia
y mi alma fue a la tuya fusionada.
Resultaron en manzanas de oro puro
engarzadas, sutilmente, sobre plata.*
Detonaste los glaciares de mis pasos
y hoy galopan por veredas incendiadas.
Ya el hastío no me pasa sus facturas
ni mi alma se me torna ensangrentada.
Tú afrutaste la acritud de mis proverbios
y aplacaste mi canción desesperada.
Asedando mis enconos polvorientos
mitigaste mi dolor de carne hollada.
Yo quisiera acumular tu amor fraterno
en la parte más oculta de mi alma
y ofrecerte mis pañuelos y mi hombro
y que quede la balanza nivelada.

*Proverbios 25:11.

Fuengirola, 21-22 de marzo de 1994.

IGUAL QUE TÚ

Igual que tú
yo me mordía los labios
para no gritar.
El veneno de mi pena
abofeteaba mi alma,
me dejaba exhausto,
sin ganas de nada.
Deambulaba en la tarde
sin rumbo, sin saber dónde ir,
añorando la noche
para hallar la paz.
Sin embargo,
cuando el insomnio
devoraba mi calma
cómo ansiaba el nuevo día,
sentir de nuevo el calor del Sol.

Oh, sí, igual que tú...

Igual que tú
su recuerdo se clavaba en mí
y mis ojos se mojaban,
y mi cara.
Nunca estaban secos mis pañuelos.
Oh, cómo me dolían los suspiros,
los ayes de mi duelo,
la imagen que veía
reflejada en el espejo.
Y quise huir de todo,
de esa acera que una vez pisó,
de la esquina de nuestras citas,
de esa playa, de ese bar,
de ese lugar donde nuestro amor
comenzó a despertarse...
Pero de pronto la muerte
le usurpó la vida de un zarpazo,
dejándome sin vida a mí también.
Los años fueron pasando
sorteando lágrimas
y algún que otro gozo.
Hasta que la juventud
se quedó tan seca como una piedra
en el estío.
Sin darme cuenta,
la noche me trajo de nuevo
ese latido olvidado,
ese sentimiento extraño,
esa vehemencia
que la ilusión ofrece.
Y de nuevo surgió la vida
de entre toda aquella niebla
donde mi alma estaba tan oscura,
tan perdida,
tan insoportablemente herida.
Una voz nueva
me sacudió las cenizas
que se adhirió a mí
y hoy de nuevo soy joven.
Atrás se quedó la acritud
de mis desvelos,
de mis días sin sol,
de la soledad del alma.

Igual que a mí te ocurrirá.

De nuevo el brillo de tus ojos
será limpio, nada los empañará.
Y de pronto una mañana
descubrirás que es preciso
escalar esa montaña
para de nuevo volver
a tocar las estrellas.

Igual que a mí te ocurrirá.
Igual que a mí.

Para Mónica.
Hemos sido unos privilegiados de la Vida, por haber sido tan bien amados. Eso es un gozo que siempre irá con nosotros y siempre nos ayudará a seguir adelante hacia toda meta que nos pongamos.

¿DÓNDE ESTÁN LOS FRAGMENTOS DE TU CORAZÓN?

¿Dónde están los fragmentos de tu corazón?
¿Se expandieron en el tumulto de las aguas,
o bien en la inmensidad del Cosmos?
¿Quién ha sembrado en tu hueco mudo y frío
esa lágrima que palpita sin derramarse?
¿Quién osó dibujarte esa mueca sombría
que escondes con tus manos?
¿Quién, por un minuto, pudo lograr
acallar tu gozo y gritar tu desvelo?
Quiero arrancar de tu alma
esa ponzoña barata que lamió tu carne herida,
que te hizo doblegarte ante la pena.
¿Dónde están los fragmentos de tu corazón?
Adhiriéndose en tu pecho,
en tu llama avivada por tu oración
y tus ansias de ser acariciado por la vida.
¿Dónde están los fragmentos de tu corazón?
En tu amor al Dios Feliz,
en ti,en ti mismo,
en tu apego a la Verdad
y en mis manos amigas.

Fuengirola, 8 de junio de 1994.

...Y TE ASOMAS A LA MAR

Este poema va dedicado a Eva Román, una gran voz malagueña que está triunfando en la capital de España, amadrinada por Marifé de Triana.

De yunque es el aire que acaricia tu garganta,
la oscuridad de la noche de tu voz herida,
convirtiéndote en mujer de tez transida
impregnada en el misterio de tu fragua.

Eres flauta que a la cobra siempre encantas,
murmullo de oración en una esquina,
verso antiguo que redimes con tu espina
y el perfil majestuoso de tu estampa.

Eres fiera que peleas con la zambra,
convirtiendo en vendaval tu dulce brisa.
Eres viento en las orillas de una playa.

Y te asomas a la mar como un vigía
lo mismo que la árabe alcazaba.
Eres Málaga, vino dulce y maravilla.

1 de febrero de 2007

ESO SOY YO


Vestida de luna en la noche...
Sonámbula en el corredor...
Recuerdo sin un reproche...
La cima de la ilusión...
Un traje que se descose...
Un cirio en la habitación...
Garganta que se me rompe...
Gemidos en un rincón...
Suspiros hasta el derroche...
Una última canción...
Latido que se me encoge...
Deseos sin un adiós...
Amor eterno en un broche...
Siempre a la luz del sol...
Llanto seco que se esconde...
Sonrisa sin un dolor...
Madre siempre de aquel hombre...
Su esposa sin condición...
De sus tinieblas, horizonte...
De su bravura, sumisión...
Raíz profunda de roble...
Antorcha en su corazón...
Yegua blanca sin azotes...
Salitre en su sinrazón...
La claridad de su norte...
De sus rezos, la oración...
El espliego de su monte...
Mezquita, su religión...
Eso soy yo desde entonces...
El tic-tac de su reloj...
La hojas de su almanaque...
Lo nuevo del exterior...
Soy estrella, navegante,
jazmín de estío en su voz.
Soy cometa y flor errante,
Mar en calma y sal de amor.
Eso soy yo desde entonces...
Eso soy...
Eso soy yo.

Fuengirola, 25 de marzo de 2007

Para ti, mi admirada y querida Mari.

A TI...

A ti...
que fuiste voz
cuando el silencio
ensordecía mis oídos...
Que me diste de tu alma
para que yo siguiera vivo...
Que cantaste mil canciones
para el bien de nuestro olvido
y llenaste los rincones
de mis espíritu vacío...

A ti...
que fuiste presencia
en mi lecho dolorido...
Que llenaste con tu aroma
mi corazón abatido
y sacaste de mi boca
mi tequiero reprimido...

A ti, sí, a ti...
que me diste aquel abrazo
cuando me sentí perdido...
el calor de aquella alcoba,
tus caricias, tus latidos...
Tus horas más valiosas
me las diste a mí, amigo.
Tus ausencias y penumbras
en la cumbre del hastío.
Todo eso me ofreciste.
Todo eso hiciste mío.
Y te quiero, te quiero y te quiero
como nunca te he querido.

22 de enero de 2006.

A un corazón precioso lleno de bondad y benignidad.

¡CÓMO ME ESCUECE!

Cómo me escuece
la espina de tu verbo herido,
tus horas grises
que van arañando tu alma.
Sientes que todo está perdido,
incluso aquello que llaman esperanza.
Oh, tus noches
sin que esté nadie contigo.
Qué perdido te sientes en tu cama.
Y temes que te venza el sueño
agarrado fuertemente a tu almohada.
No estás solo, soy tu amigo.
Soy pañuelo del veneno de tus lágrimas,
arlequín que te roba una sonrisa,
trapecista que dibuja mil piruetas
de caricias en tus ansias.

11 de enero de 2006

Para ti, querido y recordado Frasco.

FUE UNA TARDE DE CAPRICORNIO

Fue una tarde de capricornio
de sol yacente y sombrío.
Tus ojos miraron los míos
envuelto en tu andar nervioso.

Y mi mirar melancólico,
tras aquel muro de vidrio,
te arrojó estrellas y lirios
huyendo de mis escombros.

Cuántos besos, cuánto asombro.
Nos llenamos de suspiros
sin más palabra ni adorno.

No hubo llaves ni cerrojos.
No tuvimos que mentirnos
ni taparnos nuestros ojos.

Fuengirola, 23 de diciembre de 2005.

...Y SOÑANDO CON LA NOCHE

Mi sol está oscurecido
por la sombra de una pena.
Ni una leve brisa,
ni un suspiro, nada,
no había nada
que reanimara la quietud
de esa niebla.
Yo me levanté
con la sombra en mi mirada
y me desplomé en esta silla
por si a la esperanza
le daba por tocarme.
Como una luz lejana
que brillara al final de una calle
apareciste llena de flores,
del frescor de la mañana
y esta sala se llenó de palomas blancas.
De nuevo el Sol
me llenó la cara de besos
y mis labios volvieron a vivir.
No sé nada, nada...
Este caballo
aún no dejó de ser potro.
Este toro negro
aún no dejó de ser eral
y juntos en la dehesa
hablan apaciblemente
sin miedo a nada
y soñando con la noche,
con la Luna,
con su resplandor azul
y el rocío que destilará
nuestra amargura.

Fuengirola, 11 de agosto de 2004.

ESA NOCHE

La noche enturbiaba mis cristales.
me dejaba exhausto, sin brillo.
Y esa noche succionó despiadada
todos los caudales de mis ríos.

Me fui caminando sin rumbo,
sin saber a ciencia cierta el punto fijo
y de pronto una luz brilló a lo lejos
y a ella me adherí a su cobijo.

Tú surgiste de esa noche,
de esa misma que mordía mis sentidos
y en ella se empapó de sangre nueva
el lento caminar de mis latidos.

Juntos fuimos dos caballos galopando
que encontraron al unísono el camino.
Tú, con tu sonrisa transparente,
yo, con mi silencio dando gritos.

Hoy por fin hallamos el tesoro.
Ya no arañaremos más caminos.
Tú serás el verbo y yo la calma.
Tú serás mi amigo y yo tu amigo.

Málaga, 6 de marzo de 2003.

CUANDO ME DÍ DE CARA CONTIGO

Cuando me dí de cara contigo
en seguida floreció la primavera,
mis inviernos procedieron al deshielo,
mis caminos se encontraron en tu acera.

Cuando me dí de cara contigo
mi sin vida vio la luz en tus veredas,
esa paz que yo anhelaba medio muerto,
a ese hermano, que sin serlo, me atendiera.

Cuando me dí de cara contigo
me encontré con tu oído y con tu cera
caliente en mi costado, con tu verbo
que fue miel para mi pena.

Cuando me dí de cara contigo...

Cuando me dí de cara contigo...

Fuengirola, 7 de octubre de 2002.

DÍMELO


Si tu boca tiembla de amargura,
dímelo.

Si tus manos están vacías,
dímelo.

Si tus ojos no paran de llorar,
dímelo.

Si hablas y nadie te escucha,
dímelo.

Si la soledad carcome
cada segundo de tus noches,
dímelo.

Pero no porque yo pueda ayudarte,
sino porque mi boca
también tiembla de amargura;
porque mis manos
están como las tuyas
-pordioseando el calor de un amigo-;
porque hablo
hasta quedarme sin voz
y no tengo a nadie;
porque la soledad
también devora mi sueño.

Dímelo
y que nuestras sombras se fusionen
como el Sol al Oeste
a la hora del ocaso;
para que nuestras bocas
se estiren en una gran sonrisa;
para que nuestras lágrimas
sólo rían de contento;
para que nuestras palabras
siempre tengan un oído atento;
para que nuestras noches
sean plácidas y reparadoras
y para que nuestras manos
no vuelvan a estar vacías.
 
Fuengirola, 11/10/01

ESTA MAÑANA

Esta mañana me sorprendieron las lágrimas,
arañaron mi cara, deslizándose como agujas.
Tus ojos me sorprenden, aún sin tenerlos cerca
y dejan los míos con este especie de amargura.

Esta mañana me sorprendieron las lágrimas,
salieron de mi corazón cansado, como burbujas
que quisieran volar hacia lo inexplorado,
y tras apartar la niebla diurna, apareciste tú.

Málaga, 15 de marzo de 2008